Guía básica de introducción al vino francés · Vinissimus
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Guía básica de introducción al vino francés

Francia es la meca del vino, el país al que todos miran cuando se busca calidad y tradición. Sus viñedos son ricos y variados, así como el estilo de sus vinos. Desde Burdeos y Borgoña, hasta la Champaña, pasando por la Provenza o los valles del Ródano y del Loira, Francia parece infinita.

Francia e Italia pelean anualmente por el título de mayor productor de vino a nivel mundial (45 millones de hectolitros/año). El área total de viña es de unas 900.000 hectáreas, de las cuales algo más de la mitad están acogidas a alguna AOC (appellation d’origine contrôlée). La producción de uva tinta duplica prácticamente la de uva blanca, algo que se ve reflejado en el consumidor medio francés, quien apuesta abiertamente por el vino tinto. El país galo sigue siendo líder en consumo interno con alrededor de un 50% de consumidores ocasionales (una o dos veces a la semana) y uno de los mayores rivales de Italia en términos de exportación.

En Francia se cultivan de manera autorizada unas 250 variedades de uva, aunque el 95% de la producción total se basa en un selecto grupo de tan solo 40, con nombres tan ilustres como merlot, garnacha o syrah presentes en un elevado número de las 450 AOC con las que cuenta el país.

Vinos tintos

Burdeos y Borgoña son las regiones más reputadas en la elaboración de vinos tintos en Francia. Aunque no son las únicas: el Valle del Ródano, el Languedoc-Roussillon o la región del Suroeste son también productoras de excelsos vinos tintos.

Burdeos

Situada al suroeste del país, Burdeos basa la esencia de sus grandes vinos tintos en dos variedades principales, merlot y cabernet sauvignon. La primera reina en lo que se conoce como la riba derecha (Pomerol y Saint-Émilion) y da lugar a algunos de los vinos más voluptuosos y seductores de toda Francia, acogidos a la denominación de Saint-Êmilion Grand Cru. Mientras que a la izquierda del estuario del Gironda se encuentra la más preciada región de vinos de cabernet sauvignon del mundo: el Médoc, formado por denominaciones tan históricas y reputadas como Margaux, Saint-Julien, Pauillac o Saint-Estèphe. Los vinos de Burdeos son famosos por su equilibrio, su elegancia y su magnífica capacidad para envejecer. Son vinos de cuerpo medio, con aromas de grosellas, mina de lápiz y especias. Elegir entre un vino de la riba derecha o de la izquierda no es nada sencillo, así que les proponemos dos grandes ejemplos para que juzguen ustedes mismos: Château de Sales (Pomerol) y Château Labégorce (Margaux).

Borgoña

Situada al norte de Lyon, entre Mâcon y Dijon, la Borgoña es el paraíso de la pinot noir, la uva tinta más adorada y odiada del mundo. Con ella se producen tintos sutiles, elegantes y sugerentes como ningún otro, pero su cultivo acarrea infinidad de dificultades. Sin duda, la zona por excelencia para el pinot noir se encuentra en la Côte de Nuits, entre Nuits-St-Georges y Marsannay, al norte de la región. Allí, en minúsculos viñedos cuidados con un mimo extremo se elaboran los mejores vinos de pinot, una oda a la profundidad y la delicadeza. Cada pueblo, cada parcela, exhibe un carácter particular, pese a que sus vinos estén elaborados con la misma uva y con sistemas parecidos. Todo buen amante al vino de Borgoña sabe, por ejemplo, que un tinto de Gevrey-Chambertin suele ser más intenso que uno de Chambolle-Musigny; prueben a comparar un Coillot Gevrey Chambertin Vieilles Vignes y un Dujac Fils & Père Chambolle-Musigny. Algunos de los vinos más caros y codiciados del planeta, como los de Domaine de la Romanée-Conti se producen en Borgoña. Son vinos cuya fuerza se esconde detrás de las transparencias que muestran en copa, cuyos aromas especiados, florales y terrosos adquieren un halo de magia desconcertante. La Côte de Beaune, más al sur, alberga también grandes vinos tintos como Pommard o Volnay.

Valle del Ródano

Ubicado entre la Provenza y el Beaujolais, el Valle del Ródano esconde memorables vinos tintos. Al sur, destaca Châteauneuf-du-Pape, con sus intensos tintos plurivarietales en los que suelen combinarse un buen puñado de uvas distintas, principalmente grenache, syrah, cinsault y mourvèdre (monastrell); Beaucastel Chateauneuf-du-Pape Rouge es un referente. Son vinos con aromas recios y de intensa mineralidad, jugosos y especiados. Al norte de la región, debemos detenernos en Hermitage o Côte-Rotie para encontrar los mejores ejemplos de tintos con la uva syrah como base. Sus perfumes de grosellas, violeta y chocolate, incluso de pimienta y humo, los sitúan entre los preferidos de todos los aficionados a tan poliédrica variedad. Jean-Louis Chave Hermitage Rouge y Chapoutier Côte-Rôtie Les Bécasses nos ofrecen dos grandes ejemplos de esta parte septentrional del Valle del Ródano de la mano de dos de sus elaboradores más reputados.

Languedoc-Rosellón

Situada al sur del país, el Languedoc-Rosellón bordea el Mediterráneo, desde la Provenza hasta los Pirineos, llegando tierra adentro, a lugares de relieves más accidentados. El volumen de producción es muy importante y las calidades y los estilos son muy variables, pero si se sabe separar el grano de la paja, es posible encontrar en estas tierras sureñas verdaderos tesoros vínicos y, a menudo, a precios bastante más bajos que los de sus vecinos norteños. Le Clos des Fées, Domaine Gauby o Domaine Lafage son algunos nombres imprescindibles, elaboradores de tintos potentes y minerales, aunque no por ello carentes de elegancia.

Vinos blancos

El vino blanco francés es uno de los más reputados y deseados por todo buen aficionado al vino. Borgoña es la zona de mayor prestigio y renombre, pero existen otras grandes regiones clásicas como Alsacia y el Valle del Loira, donde podemos encontrar también vinos de una enorme personalidad.

Borgoña

Los mejores vinos blancos de Borgoña se encuentran en la parte sur de la Côte d’Or, en la subregión conocida como Côte de Beaune (la parte norte de la Côte d'Or corresponde a la subregión de tintos Côte de Nuits). El viñedo se extiende desde Ladoix-Serrigny, en el norte, hasta la región de Maranges al sur y es célebre por sus grandes vinos blancos, como los de Corton-Charlemagne, Montrachet o Meursault. Esta es tierra de chardonnay, de vinos blancos frescos y minerales con toda la cremosidad que les aporta la crianza en barrica de roble. El buen vino blanco de Borgoña envejece durante años, incluso décadas y seduce con sus perfumes de membrillo y trufa, de mantequilla y pan tostado; vinos como Bouchard Meursault 1er Cru Perrières o Louis Jadot Puligny Montrachet lo demuestran. Si, por el contrario, nos encanta el chardonnay pero no nos llevamos bien con los aromas y tactos derivados de una prolongada crianza en roble nuevo, podemos viajar aún más al norte de la Borgoña, a la región de Chablis. Allí se elaboran algunos de los vinos blancos más verticales y profundos del mundo, vinos de una elevada acidez y marcado carácter de terruño, como La Chablisienne Premier Cru Fourchaume. El buen chablis está marcado por aromas de lima y manzana verde, por notas de salmuera y corteza de brie.

Alsacia

Esta tierra limítrofe con Alemania es el lugar ideal para quienes buscan vinos aromáticos y con volumen en boca. Pese a su ubicación septentrional, Alsacia cuenta con una pluviometría moderada y con una insolación superior a la que su ubicación podría llevarnos a presuponer. Riesling, gewürztraminer y pinot blanc se reparten el viñedo de uva blanca prácticamente a partes iguales, con el pinot gris algo más rezagado. La riesling y la gewürztraminer son las uvas más aromáticas y florales, mientras que la pinot blanc y la pinot gris tienen aromas más sutiles. Zind Humbrecht Riesling Clos Saint Urbain y Josmeyer Grand Cru Hengst Gewürztraminer son verdaderamente emocionantes.

Valle del Loira

Buena parte de esta región del noroeste de Francia dedica grandes esfuerzos al cultivo de la variedad sauvignon blanc, con dos nombres a la cabeza: las denominaciones de Sancerre y Pouilly-Fumé. Los vinos de Pouilly-Fumé (o Blanc Fumé de Pouilly) son más minerales, más anchos y un poco menos vibrantes y aromáticos que los de Sancerre; se trata de vinos capaces de mostrar un carácter ahumado irresistible incluso para el aficionado avanzado. Unos y otros exhiben deliciosos perfumes de hierba y pomelos y tienen la capacidad de envejecer con elegancia, si bien es cierto que los vinos de Sancerre (Comte Lafond) son accesibles desde su juventud mientras que los de Pouilly-Fumé (Saget Terres Blanches Pouilly-Fumé) requiere algo más de tiempo en botella.

Vinos rosados

Son muchas las regiones de Francia que elaboran vinos rosados de gran calidad, aunque ninguna de tan aclamada e imitada como la Provenza.

Provenza

Desde unos kilómetros al oeste de Marsella hasta llegar a Niza, el viñedo provenzal se impregna de los aromas del mar Mediterráneo y se beneficia de un cielo que el viento mantiene despejado. Grenache, syrah y cinsault son las uvas principales, con monastrell y cariñena reclamando también parte del protagonismo. El estilo mayoritario entre el vino rosado de Provenza es el mundialmente conocido como piel de cebolla, nombre que recibe por su sutil coloración. Casi un 90% del vino que se elabora en esta región es rosado y sus aromas de fresas, melocotón, flores y piel de limón lo han convertido en el maridaje perfecto de ensaladas, pescados y mariscos. Château de Selle Rosé, un sutil y elegante vino rosado con 93 puntos Parker en su añada 2020, es uno de los vinos más deseados de las tierras provenzales.

Vinos espumosos

El champán o champagne es sin duda el vino espumoso francés por excelencia. Existen muchas zonas en el país galo dedicadas a la elaboracion de espumosos de gran calidad, desde la histórica blanquette de Limoux a los distintos crémant, pero ninguna de ellas consigue acercarse a la popularidad universal de la AOC Champagne.

Champagne

Esta mágica región vitivinícola se encuentra al este de París y concentra sus núcleos de producción alrededor de poblaciones históricas como Reims o Épernay. Sus vinos se elaboran siguiendo el método tradicional de segunda fermentación en botella a partir de tres variedades principales: chardonnay, pinot noir y pinot meunier. La región de la Montagne de Reims es conocida por su pinot noir, mientras que el Valle de la Marne es famoso por el meunier y la Côte de Blancs por el chardonnay. La combinación de estas tres uvas con los distintos suelos y microclimas de la región da lugar a diversos estilos de vinos espumosos, tanto blancos como rosados, que llevan siempre la elegancia como bandera. El suelo predominante en Champagne está hecho de tiza, piedra caliza y conchas marinas fosilizadas, una combinación que aporta una elegancia incomparable a los vinos de la región. El champagne es un vino fresco y sutilmente perfumado, con aromas de manzanas y limones, mantequilla, almendras y pan tostado que suele obtenerse mezclando uvas de distintas variedades y procedencias, así como vinos de diferentes añadas (non-vintage). Cuando la totalidad de la uva procede de una única añada de gran calidad, el champagne se conoce como millésimé; si se ha elaborado únicamente con uvas chardonnay recibe el nombre de blanc de blancs, mientras que si se ha obtenido exclusivamente a partir de uvas tintas y se ha vinificado en blanco, se denomina blanc de noirs. Louis Roederer Blanc de Blancs y Billecart-Salmon Brut Rosé son dos opciones fantásticas para adentrarse en el maravilloso universo champagne por la puerta grande.

Vinos dulces y licorosos

Francia es también país elaborador de vinos dulces y licorosos memorables. Al sur, cerca de la frontera con España, encontramos vinos tintos fortificados como los de Banyuls o Maury, además de perfumados vinos blancos dulces como el conocidísimo muscat de Rivesaltes. No obstante, el verdadero rey entre los vinos franceses dulces y licorosos es el sauternes, un excelso vino que debe situarse en el olimpo de los mejores dulces del mundo.

Sauternes

Elaborados a partir de una variable proporción de uvas blancas, principalmente sémillon y sauvignon blanc, los vinos de Sauternes son un tipo de vino dulce que debe agradecer su existencia a un hongo, la botrytis cinerea. En condiciones medioambientales idóneas, este hongo deshidrata la baya, consumiendo su parte acuosa e, indirectamente, concentrando tanto su azúcar como su acidez y dando lugar a unos rendimientos muy escaso. No obstante, el tacto y el perfume que se derivan de una uva de tal concentración permiten elaborar algunas de las botellas de vino dulce más deseadas del planeta. Un buen sauternes, como el de Château Suduiraut, es capaz de envejecer durante décadas sin dejar de ganar complejidad. Su perfume combina recuerdos melosos de orejones con toques de cítricos confitados, especias y caramelo de jengibre. Uno de los maridajes más populares que todo buen amante a la gastronomía debe probar, por lo menos una vez en la vida, es el de sauternes con foie, un fascinante juego de contrastes y sensaciones armónicas.