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España
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CARRITO
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Bodega Pago de Carraovejas

Bodega Pago de Carraovejas

Pago de Carraovejas es, pese a su corta trayectoria, una de las bodegas de referencia en la Ribera del Duero. Aquel proyecto que aspiraba a convertir un sueño en realidad, ha culminado en unos...

Año de fundación1988
Viñedo propio:60 / ha
País
Regiones
Uvas

Vino de Bodega Pago de Carraovejas

3 productos

37,40

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164,95

Agotado

85,50

Bodega Pago de Carraovejas

Pago de Carraovejas es, pese a su corta trayectoria, una de las bodegas de referencia en la Ribera del Duero. Aquel proyecto que aspiraba a convertir un sueño en realidad, ha culminado en unos vinos tintos que se cuentan entre los más deseados de toda España y que figuran en las cartas de los restaurantes más reputados del mundo entero.

La bodega

José María Ruiz, la primera generación

José María Ruiz, fundador de Pago de Carraovejas, representó a España en el Primer Concurso Mundial de Sumilleres y consiguió un meritorio 5º puesto. Aquella experiencia encendió su deseo de poner en marcha su propio restaurante, con sus propios cochinillos y su propio vino, algo que sucedería en 1982, cuando nació en Segovia el Restaurante José María. Allí se transformó el concepto de vino de los mesones castellanos, eliminando la tradicional jarra y sirviendo vino embotellado, cuidando al máximo la temperatura y el servicio.

Años más tarde, tuvo la gran ilusión de crear su propio vino para acompañar al cochinillo, el plato estrella de su restaurante. En una época en la que la Ribera del Duero era aún una gran desconocida, se eligieron las laderas de Carraovejas, en Peñafiel, por ser el gran centro histórico de los vinos de la Ribera del Duero y por su proximidad geográfica a Segovia para poner en marcha el proyecto. Se elaboró el primer vino de la región con un 25% de cabernet sauvignon, en una época en la que el tinto fino era el rey absoluto. Así mismo fueron una de las primeras bodegas en la utilización de roble francés en la Ribera del Duero y en instalar riego por goteo.

La primera cosecha de Pago de Carraovejas fue en 1991, fruto de los apenas 70.000 kilos que dieron las 25 primeras hectáreas en producción. En los años siguientes, viña y bodega irían aumentando en sucesivas ampliaciones, hasta llegar a las actuales 200ha.

Pedro Ruiz, la segunda generación

En 2007 se inicia una nueva etapa con la incorporación de Pedro Ruiz al proyecto. El nuevo liderazgo traza nuevos retos en los ámbitos de la sostenibilidad, la innovación y el enoturismo. Durante el liderazgo de Pedro Ruiz, la bodega, y su propia dirección, reciben diversos y prestigiosos reconocimientos por distintas instituciones públicas y privadas como la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid o la Cámara de Comercio de la misma ciudad castellana.

Territorio y viticultura

Tecnología al servicio de la viticultura

El viñedo se halla a una altitud media de 850 m, sobre una ladera perpendicular al río Duero. El terreno es suavemente ondulado, llano en el centro del valle; escarpado y abrupto conforme ascendemos, llegando al 35% de pendiente. Los suelos son de textura caliza, con arcillas rojas y margas blancas, y una baja granulometría que permite una buena retención de agua.

La finca goza de un mesoclima en el que se conjugan los efectos reguladores del río Duero, los vientos dominantes del oeste, que favorecen la buena sanidad de la uva, y la orientación sur de sus laderas, protegidas del dañino viento del norte, así como de las heladas primaverales y otoñales. La finca posee además molinos antihelada y sistemas de riego con los que se mitigan los efectos de la meteorología adversa.

En los viñedos de Pago de Carraovejas se cultivan tres variedades de vid: tinto fino (tempranillo), cabernet sauvignon y merlot. La uva es el resultado de un arduo y constante trabajo ejecutado en los meses precedentes a la vendimia con el objetivo de autolimitar la cantidad producida en pro de favorecer una mayor calidad. Trabajos como la poda en verde, el aclareo de racimos o el deshojado se acompañan de tratamientos dentro de un marco de viticultura integrada, correcciones nutricionales y aportes hídricos, así como de las últimas y más modernas tecnologías de la viticultura de precisión.

Se homogeneizan variedades en algunas fincas, se cambian los patrones originarios por otros más aptos para el tipo de suelo, se reorientan las parcelas buscando mayor insolación, se usan sistemas de conducción en el viñedo con nuevas estructuras…; todo, con el objetivo final de mejorar la calidad y conseguir el equilibrio en el conjunto de las cosechas.

De cara al futuro se siguen ampliando las plantaciones en las zonas que permite la orografía, buscando mejorar y adaptar el cultivo año tras año, por medio de una selección clonal de las mejores cepas.

Elaboración

Un total de 800.000 botellas

La uva que llega en cajas de vendimia y supera la mesa de selección, pasará la noche en cámaras frigoríficas. Después de ser despalillada, será llevada a la misma boca del tanque de fermentación con un innovador sistema formado por un puente grúa y un pequeño depósito llamado OVI que se llena por gravedad.

La nave de fermentación está equipada con depósitos de acero inoxidable, especialmente anchos para conseguir una maceración más eficaz, y por tinas de roble francés de 150 Hl y 200 Hl. Mediante un prolongado estudio de I+D se han podido seleccionar levaduras y bacterias autóctonas propias de la finca que serán las encargadas de las fermentaciones.

La selección de las más de 3000 barricas se hace tras muchas pruebas y controles, consiguiendo una selección excepcional de grano extrafino. Las barricas se disponen en un solo nivel para facilitar los trabajos de relleno y análisis. Los vinos pasan por barricas nuevas y seminuevas de roble francés y americano con una vida máxima de tres años.

Tras su paso por barrica, los vinos son clarificados con clara de huevo natural. El embotellado se realiza siempre en primavera y la permanencia en las botellas va desde 6 hasta 24 meses.

Anualmente salen al mercado nacional e internacional unas 800.000 botellas, dependiendo de las características de cada añada.

Los vinos

La actual selección de Pago de Carraovejas se limita a tres excepcionales vinos tintos: Pago de Carraovejas, El Anejón y Cuesta de las Liebres. El Pago de Carraovejas es el vino de finca, un vino estructurado con un fondo vibrante, que transmite sutilmente su origen e identidad. El Anejón nace de las terrazas de Carraovejas, es un vino de boca infinita que susurra, sabiéndose fruto de un ecosistema inédito. Y el Cuesta de las Liebres se da únicamente en vendimias únicas y combina intensidad y estructura con delicadeza y equilibrio.

La empresa / El grupo

El grupo Alma Carraovejas nace apostando por proyectos singulares, tratando de encontrar aquellos paisajes singulares que puedan completar el sueño de recuperar y cuidar, dentro del mundo vitivinícola, legados singulares que quedaran para las futuras generaciones.

En 2013, la familia Ruiz Aragoneses adquiere la totalidad de Ossian Vides y Vinos, un proyecto singular que recoge el testigo de cinco siglos de tradición vitivinícola en Nieva. En 2018, aterriza en la zona de mayor altitud de la Ribera del Duero con Milsetentayseis, un proyecto que busca nuevos límites en unos suelos de una extraordinaria riqueza mineral. Ya en 2019 y tras el nacimiento oficial de Alma Carraovejas, la firma llega a la DO Ribeiro con Viña Meín - Emilio Rojo, dos bodegas emblemáticas que unen sus raíces más primitivas para alumbrar una apuesta por el futuro en la cuna del Ribeiro. En el año 2020 y tras años de estudiar las mejores zonas de la Rioja Alavesa, Alma Carraovejas adquiere la bodega Aiurri, en Leza, en un entorno único a los pies de la Sierra de Cantabria. Y a mediados del 2021, Alma Carraovejas aterriza en Gredos, adquiriendo Bodega Marañones, una firma que, pese a su juventud, ha sido pionera en la zona elaborando vinos de calidad internacional.