Vino frizzante
El vino frizzante es aquel que conserva algo de burbuja sin llegar a la presión ni a la elaboración de un vino espumoso propiamente dicho. En España se conoce como vino de aguja: un estilo alegre y mediterráneo, de baja graduación, muy refrescante y fácil de beber, pensado para el aperitivo, las tapas, las cenas ligeras o los postres poco dulces.















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¿Qué diferencia a un vino frizzante de un espumoso?
La diferencia está en la presión de la botella y en el método de elaboración. Un espumoso tradicional (como el cava o el champagne) alcanza una presión de 5-6 atmósferas mediante una segunda fermentación en botella.
Un vino frizzante, en cambio, se queda entre 1 y 2,5 atmósferas, con un gas carbónico más suave y una burbuja más ligera, casi imperceptible en algunos casos. Esto se consigue con métodos más sencillos y rápidos, lo que también explica que suelan ser vinos más económicos y de consumo inmediato.
Los grandes estilos de vino frizzante
Bajo el paraguas del vino frizzante conviven algunos de los estilos más populares y reconocibles del panorama vinícola:
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Los emblemáticos vinos de aguja de la costa catalana, ligeros y muy fáciles de beber.
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Los vinos ancestrales, elaborados con el método más antiguo de todos: una única fermentación que termina directamente en botella.
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Los lambruscos italianos, tintos y afrutados, perfectos para acompañar embutidos y quesos.
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Los moscatos de Asti, dulces, aromáticos y de baja graduación.
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Los brachettos, con su característico perfil frutal y floral.
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Los sangue di Giuda, tintos frizzantes lombardos de perfil dulce y afrutado.
Vino frizzante según su color
En Vinissimus encontrarás vino frizzante en todos sus colores y estilos, para adaptarte a cualquier ocasión: tintos frizzantes, blancos frizzantes, rosados frizzantes y dulces frizzantes, con referencias para todos los bolsillos y paladares.
Cómo servir un vino frizzante
Al ser vinos frescos y de baja graduación, se recomienda servirlos bien fríos, entre 6 ºC y 10 ºC, en copa de vino blanco o incluso en copa de flauta si se busca resaltar más la burbuja. Al no tener una presión elevada, no es necesario descorcharlos con las mismas precauciones que un espumoso: son vinos pensados para abrir, servir y disfrutar sin ceremonia.
Maridaje: cuándo tomar un vino frizzante
Por su frescura y su ligera burbuja, el vino frizzante es una de las opciones más versátiles para el aperitivo: tapas, embutidos, quesos suaves, ensaladas o pescados ligeros son su terreno natural.
Los estilos más dulces, como el moscato de Asti, también funcionan muy bien con postres poco dulces o con fruta fresca, ya que su nivel de azúcar no compite con el plato.