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Vinos de Marqués de Murrieta

4,4/5
(Basado en 59 opiniones sobre 7 vinos)

Vinos de Marqués de Murrieta

Marqués de Murrieta es una de las bodegas españolas con más historia. Sus orígenes datan de 1852 cuando Luciano de Murrieta inició el comercio de sus vinos en el nuevo mundo. Hoy, 165 años después, la impresionante finca Ygay parece insensible al paso del tiempo, pero nada más lejos de la realidad. En la actualidad, Vicente D. Cebrián-Sagarriga, actual Conde de Creixell, gestiona la bodega junto con su hermana Cristina y un equipo joven y cualificado que ha sabido mantener el equilibrio entre tradición y modernidad, situando a Marqués de Murrieta en una privilegiada posición entre los vinos de Rioja.

Bodegas Marqués de Murrieta, una de las bodegas fundadoras de Rioja, está culminando la restauración de un complejo de casi 150 años. Han pasado dos décadas desde que Cebrián-Sagarriga comenzara a recuperar la antigua gloria de una de las bodegas más antigua de Rioja y, ahora, su plan maestro está llegando a buen puerto. "Todos nuestros esfuerzos durante los últimos 20 años han sido retroceder", comenta. La paciencia se ha convertido en la piedra angular del estilo de sus vinos, auténticas joyas vínicas que se lanzan al mercado más de una década después de la vendimia y que conectan a la bodega actual con su rico patrimonio.

Marqués de Murrieta ha jugado un papel clave en el desarrollo de Rioja desde su nacimiento como región vinícola moderna a mediados del siglo XIX. El fundador de Murrieta, Luciano de Murrieta, un peruano emigrado a España, estudió vinificación en Burdeos mientras estaba en el exilio durante la guerra civil española a mediados del siglo XIX, trayendo de vuelta las prácticas francesas a Rioja y haciendo sus primeros embotellados en 1852. Luciano fue nombrado Marqués de Murrieta en la década de 1870, y amplió su actividad vitivinícola con la compra de la finca Castillo Ygay en 1872. La bodega permaneció en la familia Murrieta hasta 1983, cuando el padre de Cebrián-Sagarriga, compró la entonces abandonada finca.

Vicente padre, un empresario de éxito en el sector inmobiliario y la construcción, trasladó a su familia desde Madrid a vivir en la finca pocos años después de adquirirla. El joven Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga empezó a trabajar en la bodega a los 16 años, atendiendo a clientes y gestionando las visitas internacionales; a sus 18 años, su padre lo nombró gerente de exportaciones. Tristemente, Vicente murió de un infarto en 1996 a los 47 años y Cebrián-Sagarriga, entonces de 26 años, se encontró a cargo de la bodega, junto a su hermana Cristina. Vicente Dalmau decidió comenzar la nueva era de Marqués de Murrieta, transformándolo todo para que todo siguiera igual.

Quizás la joya de la corona de la transformación de Murrieta sea su nueva bodega, cuya finalización está programada para finales de 2020. Como era de esperar, Cebrián-Sagarriga ha estado involucrado en todas las decisiones a lo largo del camino. Las características de la instalación de 115.000 metros cuadrados incluyen dos áreas de fermentación separadas (una para los vinos Marqués de Murrieta Reserva y la otra para los vinos de un solo viñedo), una sala de envejecimiento de 10,000 barricas, una nueva línea de embotellado, 53 tanques de cemento y un almacén de crianza con capacidad para 1 millón de botellas.

La singularidad y calidad de los vinos de Marqués de Murrieta reside en gran medida en la exclusividad de su Finca Ygay, un total de 300 hectáreas de viñedo propio, situadas al sur de la subzona de la Rioja Alta. El Castillo de Ygay, la bodega original, fue erigido a mediados del siglo XIX en los terrenos de la misma finca, siguiendo el concepto de los châteaux de Burdeos, y hoy forma parte de un espectacular conjunto de edificios, minuciosamente restaurados a lo largo de ocho años. La nueva bodega fue reinaugurada en otoño de 2014 y deja admirados a todos quienes la visitan, no sólo por su belleza arquitectónica: Marqués de Murrieta es uno de los edificios industriales más antiguos de Europa y alberga en su interior una valiosísima documentación sobre los orígenes del vino de Rioja, además de la más extensa colección privada de botellas históricas del mundo.

En la D.O. Rías Baixas, la familia cuenta también desde 1511 con el Pazo de Barrantes, un majestuoso edificio junto a 12 hectáreas de viñedo de uva albariño a orillas del río Umia. Pensada para una producción limitada y de máxima calidad, la bodega está dotada con la mejor tecnología del momento y elabora sus albariños insistiendo en el espíritu de la bodega riojana, controlando en todo momento el viñedo en cuanto a su conducción, poda, rendimientos o determinación del momento idóneo de vendimia.

  • Año de fundación1852
  • Viñedo propio:300
  • EnólogoMaría Vargas Montoya
  • Producción anual de botellas1500000
Marqués de MurrietaMarqués de Murrieta