Cómo elegir un buen vino tinto para regalar

Llega la Navidad, con sus cenas, su amigo invisible y sus regalos de empresa. Y te ha tocado el vino. O peor: te ha tocado regalar el vino. Y de repente estás delante de cientos de botellas preguntándote si Rioja o Borgoña, si crianza o reserva, y si no lo tendrá ya.
Tranquilidad. Para dar con un buen vino tinto para regalar no hace falta ser sumiller. El truco es pensar primero en la persona y sólo después en la botella, y eso es justo lo que vamos a hacer juntos.
Al terminar de leer este artículo, sabrás…
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Qué tres preguntas hacerte antes de elegir.
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Qué tinto encaja con cada persona: el entendido, el que empieza, el coleccionista, tu jefe, tus amigos o tu pareja.
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Qué botellas de nuestra tienda te recomendamos para cada caso.
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Qué significan crianza, reserva y gran reserva, y cuál queda mejor.
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Cómo convertir una botella en un regalo que se recuerde.
¿Por qué el tinto casi nunca falla?
Porque es el vino con más estilos, regiones y precios distintos. Sea quien sea la persona, y tengas el presupuesto que tengas, hay un tinto para ella.
Además, un tinto se comparte. Lo más probable es que acabe abierto en una cena con su gente, y en ese momento se acordará de ti. Pocos regalos consiguen eso.
Y no todo es Rioja y Ribera. En nuestra selección de vinos tintos los clásicos españoles conviven con tintos de Borgoña, la Toscana, el Piamonte o Mendoza. Hay mucha vida más allá del tinto de siempre.

Antes de elegir: tres preguntas rápidas
Antes de mirar una sola etiqueta, piensa en quién lo va a recibir. Con tres respuestas, un catálogo enorme se vuelve manejable.
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¿Quién es? No es lo mismo tu cuñado, que lleva años guardando botellas, que una amiga que bebe vino de vez en cuando.
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¿Cuándo lo abrirá? Si es para la cena del sábado, busca algo listo para beber. Si es para un aniversario, puede ser un vino para guardar.
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¿Qué suele beber? Fíjate en lo que pide en los restaurantes o en lo que tiene en casa. No hay pista más fiable.
¿No sabes qué le gusta? No pasa nada. Ve a por un tinto equilibrado y fácil de disfrutar, de esos que contentan a casi todo el mundo.
Qué tinto regalar según quién lo recibe
El mejor regalo no es el vino más caro ni el más famoso, sino el que encaja con quien lo abre. Estas son nuestras ideas para los casos que más dudas dan.
Para quien sabe mucho de vino

Con los entendidos, el riesgo es regalarles algo que ya conocen de memoria. Lo que de verdad les ilusiona es descubrir algo nuevo y tener una buena historia que contar.
Así que sal del camino de siempre. Si es muy de Rioja, sorpréndele con un tinto de Borgoña como el Geantet-Pansiot Hautes Côtes de Nuits, de un domaine (una bodega familiar con viñedo propio).
Si prefiere quedarse en España, el Bierzo y Gredos dan mucho que hablar. El Ultreia Saint Jacques es una mencía de Raúl Pérez, un viticultor de culto, y Marañones es garnacha de la sierra de Gredos.
¿Y si nunca ha probado un Barolo? Ahí tienes regalo. El Barolo Comune Serralunga d'Alba de Giovanni Rosso es una buena forma de entender por qué la nebbiolo del Piamonte tiene tanta fama.
Para quien está empezando

Aquí solo hay un objetivo: que le guste a la primera y le apetezca repetir. Mejor dejar para otro día los tintos muy potentes.
Busca vinos con fruta y pocos taninos, que son esa sensación que te seca un poco la boca, como un té muy cargado. Los tintos jóvenes o con poca madera suelen ir de maravilla.
El Catena Malbec, de Mendoza, es una apuesta amable y de una bodega que ha hecho mucho por el Malbec argentino. Si prefieres algo de casa, la Viña Zorzal Garnacha, de Navarra, o la Pago de Valdoneje Mencía, del Bierzo, son puertas de entrada sencillas y muy agradecidas.
Para tu padre (o cualquier coleccionista)

“Mi padre ya lo tiene todo”. ¿Te suena? Con los coleccionistas, lo que marca la diferencia no es la botella en sí, sino lo que significa.
Una idea que siempre emociona es la añada, es decir, el año en que se vendimió la uva. Si coincide con un año importante para él, el regalo ya tiene historia antes de abrirlo.
Otra es el formato. Una mágnum (botella de 1,5 litros) impresiona y, además, el vino evoluciona más despacio dentro, como te contamos en nuestra guía sobre la botella mágnum y los grandes formatos.
Si buscas clásicos para guardar, en Rioja tienes el Viña Tondonia Reserva de López de Heredia, también en mágnum, o el Gran Reserva 904 de La Rioja Alta. Dos bodegas con mucha historia detrás.
Desde Ribera del Duero, el Aalto lo tenemos incluso en doble mágnum, de 3 litros. Y si el presupuesto lo permite, el Vega Sicilia Único es probablemente el tinto español más mítico que puedes regalar.
Para tu jefe o un regalo de empresa

En el trabajo quieres quedar bien sin que parezca un regalo de compromiso. Aquí lo seguro es lo reconocible: una zona que todo el mundo identifica y una bodega con trayectoria.
El Viña Ardanza Reserva es de esos riojas que casi todo el mundo conoce. El Pago de Carraovejas es una referencia en Ribera. Y si quieres salirte un poco de lo habitual, Les Terrasses de Álvaro Palacios es un nombre propio del Priorat.
Para una cena en casa de amigos

Llevar vino a una cena de Navidad tiene truco: lo más probable es que lo abran esa misma noche. Así que mejor un tinto listo para beber que uno que pida años de reposo.
Si sabes qué van a cocinar, mucho mejor: con carnes rojas y guisos, un tinto con cuerpo; con platos ligeros, uno más fresco. Si no tienes ni idea, ve a por algo versátil.
La Montesa, de Palacios Remondo, es una Rioja diferente, con la garnacha como protagonista. El Zaccagnini Montepulciano d'Abruzzo es un italiano que va genial con pasta o pizza. Y Les Cousins L'Inconscient te permite presentar el Priorat a tus amigos sin gastar de más.
Para tu pareja o un aniversario

En un regalo romántico, la botella es casi la excusa. Lo que cuenta es la historia que hay detrás.
Un vino de la región donde viajasteis juntos, o de la añada en que os conocisteis, dice mucho más que cualquier etiqueta famosa.
Si buscáis algo elegante para una cena tranquila, Borgoña es una apuesta preciosa: el Drouhin Laforêt Pinot Noir o el Louis Latour Côte de Beaune Villages. Y si vuestro viaje especial fue a Italia, el Fontodi Chianti Classico, ecológico, os llevará de vuelta a la Toscana.
Todo de un vistazo
¿Vas con prisa? Aquí lo tienes resumido.
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Para quién |
Qué buscar |
Por dónde empezar |
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Quién sabe mucho de vino |
Regiones poco habituales, pequeños productores |
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Quién está empezando |
Fruta, suavidad, poca madera |
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Padre o coleccionista |
Vino para guardar, añada especial, mágnum |
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Jefe o empresa |
Zona reconocible, un buen reserva |
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Cena con amigos |
Listo para beber, versátil |
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Pareja o aniversario |
Elegante y con historia |
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Crianza, reserva o gran reserva: ¿cuál queda mejor?
Son palabras que aparecen en muchas etiquetas y que, en el fondo, hablan de paciencia: cuánto tiempo ha descansado el vino en barrica y en botella antes de llegar a ti.
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Joven o roble: poco o nada de barrica. Fruta fresca para beber pronto.
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Crianza: un tiempo en barrica y en botella. Fruta y madera en equilibrio.
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Reserva: más tiempo de reposo. Un vino más complejo y redondo.
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Gran reserva: el reposo más largo, reservado a vinos y añadas especiales.

Para regalar, un reserva rara vez falla: transmite cuidado y gusta a casi todos. El gran reserva déjalo para un entendido o una gran ocasión. Si quieres los tiempos exactos, los tienes en ¿Qué es un vino joven, Crianza, Reserva o Gran Reserva?.
Ojo, eso sí: estas categorías son muy españolas. Muchos grandes tintos franceses o italianos no las usan, y no por eso son peores.
Pequeños gestos que lo cambian todo

Un vino se recuerda más por cómo se regala que por lo que costó. Unos cuantos detalles bastan para que el tuyo destaque.
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Escribe una nota. Cuenta por qué lo has elegido o con qué plato abrirlo. La botella se convierte en una historia.
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Juega con el formato. Una mágnum luce en cualquier celebración, y dos botellas distintas invitan a comparar.
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Da un consejo de servicio. Recuérdale que el tinto no va a la temperatura de un salón con calefacción, sino algo más fresco.
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Combina. Un tinto con un blanco o un espumoso es un regalo completo. Nuestras selecciones y packs te lo ponen fácil.
Los errores que mejor evitar
Casi ningún regalo de vino falla por el vino en sí. Falla porque no se pensó en quien lo iba a abrir.
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Elegir por la etiqueta más bonita. El diseño entra por los ojos, pero no dice nada de cómo sabe el vino.
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Creer que más caro es mejor. Hay tintos estupendos en todos los precios. Lo importante es que encaje con la persona.
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Regalar un vino muy potente a quien empieza. Mucha madera y muchos taninos pueden asustar a quien bebe vino de vez en cuando.
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Llevar un vino de guarda para abrirlo esa noche. Algunos grandes tintos necesitan tiempo o un decantado, que es pasar el vino a una jarra para que respire.
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Dejarlo para el último día. Con prisas se elige peor.
¿Y si lo necesitas para ya?
En plenas fiestas, ese suele ser el último miedo al comprar vino online. Nuestro consejo: encárgalo con margen, que en diciembre todos vamos con prisa. En España solemos entregar en 24/48 horas, y si una botella llega rota, te enviamos otra sin coste.
Las botellas viajan en un embalaje pensado para protegerlas, y también enviamos a muchos países de Europa, por si el regalo es para alguien que vive fuera.
Ahora te toca a ti
Al final, regalar vino tinto no va de saber mucho, sino de pensar en la persona: quién es, cuándo lo abrirá y qué le gusta. Con eso claro, todo lo demás se ordena solo.
Echa un vistazo a nuestra selección de vinos para regalar, con ideas por ocasión y presupuesto, o date una vuelta por todos nuestros vinos tintos de España y del mundo. Y si te atascas, ya sabes dónde estamos.



















