Vino con Viognier · Vinissimus
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Viognier

Hace medio siglo apenas sobrevivían unas pocas hectáreas de viognier en el mundo, las laderas empinadas de Condrieu eran (y son) muy difíciles de trabajar y sólo los viticultores más valientes y tenaces resistieron la tentación de abandonarlas. Hoy, la cifra asciende hasta las 3.000, gracias al trabajo incesante de los verdaderos enamorados de esta extraordinaria variedad que lleva en el Ródano más de 2.000 años. Se cuentan ya más de 50 hectáreas en Australia y unas 500 en California. El centro y norte de Italia, España, Grecia o Chile empiezan a producir algunos vinos de gran interés. Su paraíso, no obstante, debe buscarse en Condrieu y Château-Grillet, así como en los tintos de la Côte-Rôtie a los que perfuma y refresca con hasta un 20%. Al sur del Ródano participa en el corte de los blancos de Châteauneuf-du-Pape y se asocia a roussanne y marsanne para dar forma a lo mejores blancos de côtes-du-rhône. Más al sur, prefiere los lugares más elevados del Languedoc a las altas temperaturas del Rosellón.

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Vino con Viognier

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Viognier

Hace medio siglo apenas sobrevivían unas pocas hectáreas de viognier en el mundo, las laderas empinadas de Condrieu eran (y son) muy difíciles de trabajar y sólo los viticultores más valientes y tenaces resistieron la tentación de abandonarlas. Hoy, la cifra asciende hasta las 3.000, gracias al trabajo incesante de los verdaderos enamorados de esta extraordinaria variedad que lleva en el Ródano más de 2.000 años. Se cuentan ya más de 50 hectáreas en Australia y unas 500 en California. El centro y norte de Italia, España, Grecia o Chile empiezan a producir algunos vinos de gran interés. Su paraíso, no obstante, debe buscarse en Condrieu y Château-Grillet, así como en los tintos de la Côte-Rôtie a los que perfuma y refresca con hasta un 20%. Al sur del Ródano participa en el corte de los blancos de Châteauneuf-du-Pape y se asocia a roussanne y marsanne para dar forma a lo mejores blancos de côtes-du-rhône. Más al sur, prefiere los lugares más elevados del Languedoc a las altas temperaturas del Rosellón.

La viognier es una uva compleja de cultivar, irregular y escasa en los rendimientos. Brota temprano y requiere emparrado, pues es bastante sensible al viento. Produce racimos largos y compactos, con bayas pequeñas de piel gruesa. Su pico de maduración es muy breve y desarrolla sus perfumes y sabores tarde, con graduaciones entorno al 13%vol. Necesita sol, pero no el de las horas más ardientes del día; se adapta a climas cálidos siempre que no sufra por falta de agua. En suelos pesados pierde frescura y vigor, algo que debe evitarse dado que sus mostos son altos en azúcar, pero pobres en acidez. Sus brotes basales no son productivos (prefiere poda larga), tiene problemas de cuajado y desarrolla bayas de distintos tamaños. Sus vides empiezan a dar buen vino a los 20 años y calidades excelsas a partir de los 50 o 60 años de edad, algo que, por el momento, encontramos exclusivamente en el norte del Ródano.

En las laderas vertiginosas de Condrieu desprende toda su complejidad aromática, mientras que en la minúscula Château-Grillet (3,5 ha) es pura potencia que necesita de pausa y botella para ser domada. Desprende aromas de miel y acacia, madreselva y flor de espino, albaricoque, melocotón, pan de jengibre y especias. Un exceso de roble enmascara todo su aroma, por lo que es preferible la fermentación en madera que la crianza. La mayoría del viognier debe consumirse al poco tiempo de llegar al mercado, con tan solo contadas excepciones en Condrieu, California o Australia, vinos que adquieren adorables aromas de cera de abejas con el tiempo.

Su boca es redonda, llena y grasa, con la textura del jugo del albaricoque. Tiene el peso y la suavidad del buen chardonnay, pero sabe lucir sin madera. Es menos ácida que sauvignon o riesling y menos afrutada que un gewürztraminer, es un maravilloso punto intermedio entre todas las grandes variedades de uva blanca del mundo.