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Garnacha tintorera

Es bien sabido que la inmensa mayoría de uvas tintas tienen la pulpa blanca. El color del vino tinto se obtiene macerando el mosto con las pieles de la uva para que éstas desprendan color y acaben tiñendo el vino. Sin embargo, existe alguna notable excepción a esta norma genérica, se trata de las llamadas variedades tintoreras.

La más popular de las variedades tintoreras es la conocida popularmente como garnacha tintorera o, más precisamente Alicante Bouschet. Su origen se remonta a 1866, cuando el científico y viverista Henri Bouschet cruzó la garnacha con la uva petit bouschet buscando una uva de color intenso que pudiera mezclar con otras uvas menos colorantes. En su punto álgido, la uva se plantó por buena parte del viñedo francés para llegar, años después, a España, Portugal o Italia; actualmente, se encuentra repartida por casi todo el mundo, aunque está en claro retroceso. Otras variedades, consideradas de mayor calidad, han ocupado su puesto, pero es innegable que cuando se interpreta como es debido, sigue ofreciendo vinos verdaderamente impactantes.

Brota pronto y produce una buena cantidad de fruta que sólo madura bien con buenas cantidades de sol; es bastante sensible a las heladas, pero resistente a la sequía. El color de sus vinos es intenso y la capa puede llegar a ser completamente opaca; jugosos, tánicos y concentrados, sus aromas se tornan herbáceos si la maduración de la uva no es completa. Suele emplearse en mezclas para añadir color y, en algunos casos, como monovarietal.

Vino con Garnacha Tintorera