Vino de Bodegas Montecillo · Vinissimus
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Bodegas Montecillo

Bodegas Montecillo

El origen de Montecillo se encuentra en Fuenmayor, uno de los pueblos de mayor tradición vitícola de la Rioja Alta. Rodeado de viñas y muy cerca de las aguas de un río sereno...

Vino de Bodegas Montecillo

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Bodegas Montecillo

El origen de Montecillo se encuentra en Fuenmayor, uno de los pueblos de mayor tradición vitícola de la Rioja Alta. Rodeado de viñas y muy cerca de las aguas de un río sereno y benefactor, el majestuoso Ebro, el entorno de Fuenmayor está enmarcado por altozanos y, más allá, por la distintiva mole rocosa de la Sierra de Cantabria.

Desde siempre, las gentes de Fuenmayor, en la Rioja Alta, han sabido de la singular calidad vitícola de El Montecillo. Es el bello paraje que hace muchos años dio nombre a la bodega y que hoy simboliza una vocación y un carácter: en la viña está el origen y el fundamento de lo que son. La naturaleza tenaz y agradecida, que alcanza su máxima expresión gracias a una honda experiencia de crianza en barrica y botella. Todo esto está en los genes de la tercera bodega más antigua de Rioja: Bodegas Montecillo.

Más de 140 años después de la fundación de su primera bodega en Fuenmayor, Bodegas Montecillo mantiene una sólida filosofía de respeto al viñedo, de selección de la mejor uva, de una vinificación coherente, de un envejecimiento en barricas de roble de alta calidad y de un afinado en el sosiego de los calados subterráneos, donde se guardan botellas de añadas que se remontan a 1926, el mismo año de creación de la DOCa Rioja.

Mantienen un compromiso activo con su entorno natural, vitícola y humano. Siguiendo esta premisa, Montecillo conserva una vinculación de décadas con cientos de viticultores de la zona. Esta forma de colaborar les permite disponer añada tras añada de las mejores uvas procedente de más de 800 parcelas extendidas por la Rioja Alta mayoritariamente.

A pie de viñedo y con el complemento de los últimos avances de geolocalización, pueden controlar el ciclo vegetativo y sanitario de las vides, los diferentes estadios del proceso de maduración y la calidad final del fruto, entre muchos otros factores. Su nombre, Montecillo, honra al origen de todo, la topografía irregular del viñedo riojano. Y ahí, en el viñedo, es donde se concentran sus primeros esfuerzos.

Rigurosamente seleccionadas ya desde la cepa, las uvas de la variedad Tempranillo mayoritariamente entran en bodega para iniciar una nueva añada. Todas las variedades reúnen características de madurez, acidez y sabor que las hacen excepcionales para, con el paso del tiempo, conseguir vinos de larga guarda, uno de los grandes iconos históricos de Montecillo.

Los procesos de vinificación y crianza están dotados de los sistemas más actuales. Uno de los hitos en la historia reciente de la bodega fue la incorporación en 2005 de depósitos Ganimede, que proporcionan una extracción delicada, selectiva y eficaz de los componentes aromáticos del vino en grandes elaboraciones. Otro aspecto decisivo es la renovación constante del parque de barricas, el cual dispone actualmente de más de 20.000 barricas bordelesas de roble francés y americano, asegurando una crianza limpia y óptima según el estilo de cada uno de nuestros vinos.

En sus calados subterráneos, rodeados de oscuridad, calma y misterio, los vinos de Montecillo se guardan y se hacen grandes. El paso de los años convertirá vinos seleccionados en Grandes Reservas y serán llamados a perpetuar el mito de la marca.

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