Vino de Alella
Alella vinos: así se llama uno de los patrimonios vinícolas más singulares de Cataluña. Esta pequeña denominación de origen, situada al norte de Barcelona entre el litoral mediterráneo y la sierra de la Marina, produce vinos en uno de los entornos más urbanos y a la vez más frágiles de España. Con alrededor de 200 hectáreas en producción, Alella es una DO minúscula que ha sobrevivido al avance urbanístico gracias al empeño de sus viticultores y a la protección del Parc Agrari.








Alella
Alella vinos: así se llama uno de los patrimonios vinícolas más singulares de Cataluña. Esta pequeña denominación de origen, situada al norte de Barcelona entre el litoral mediterráneo y la sierra de la Marina, produce vinos en uno de los entornos más urbanos y a la vez más frágiles de España. Con alrededor de 200 hectáreas en producción, Alella es una DO minúscula que ha sobrevivido al avance urbanístico gracias al empeño de sus viticultores y a la protección del Parc Agrari.
El terroir de Alella gira en torno al sauló, un suelo granítico descompuesto, arenoso y de baja fertilidad, que obliga a la vid a profundizar en busca de agua y minerales. El resultado es una viticultura de rendimientos moderados y uvas de carácter marcado. El clima es mediterráneo costero, con veranos cálidos y secos y una influencia marina que modera las temperaturas y favorece la acidez natural. La variedad emblema de la denominación es la pansa blanca, nombre local de la xarel·lo, aunque también se cultivan garnacha blanca, chardonnay y, en menor medida, variedades tintas como la tempranillo o la syrah.
El vino blanco Alella es su expresión más reconocida. En el vaso, muestra una acidez viva y bien integrada, aromas de fruta blanca —manzana, pera, cítricos— y un trasfondo mineral que recuerda a su origen granítico. Los vinos jóvenes destacan por su frescura y vivacidad; los elaborados con crianza en madera o con fermentación en barrica ganan en complejidad y textura sin perder la identidad del suelo. Algunos productores trabajan también espumosos bajo el método tradicional con resultados muy interesantes. Entre las bodegas de Alella con mayor proyección destaca Bodegas Alta Alella, referente de la denominación por su apuesta por la viticultura ecológica y por la recuperación de varietales autóctonos.
En la mesa, los vinos de Alella blancos funcionan bien con arroces marineros, pescados a la plancha, mariscos y tapas ligeras. Su acidez y cuerpo medio los hacen también buenos compañeros de cocina catalana tradicional: esqueixada de bacallà, pa amb tomàquet con embutido o verduras a la brasa. Los espumosos, por su parte, acompañan bien los entrantes y los aperitivos.
Los mejores vinos de Alella no siempre ocupan los escaparates más visibles, pero quienes los descubren suelen convertirse en fieles. Explorar esta selección es una buena forma de acercarse a una viticultura honesta, de proximidad y con personalidad propia.

- Avda. de Sant Mateu, 2 8328 Alella
- +34 935 559 153
- doalella@doalella.org
- http://www.doalella.org


