Entrevista a Alejandro Vigil, de Bodegas Aleanna y El Enemigo
Conversamos con Alejandro Vigil sobre Malbec, Cabernet Franc, terruño y el papel del lugar en el vino argentino. Una mirada precisa y sin mitos.

Hablar con Alejandro Vigil es hablar de lugar, de identidad y de precisión. Ingeniero agrónomo y alma inquieta al frente de Bodegas Aleanna y del proyecto El Enemigo, Vigil se ha convertido en una figura clave en la reinterpretación de variedades como la Malbec y la Cabernet Franc en Mendoza.
Su influencia trasciende las fronteras argentinas. El enólogo mendocino ha sido incluido en el Master Winemaker Top 100 2026 que elabora la publicación británica The Drinks Business, un ranking que reconoce a los profesionales más influyentes y consistentes del mundo del vino. No es la primera vez que su nombre aparece en esa lista, ya había sido reconocido en 2023 y 2025.
En esta conversación nos adentramos en su forma de entender el vino argentino, el peso real del terruño frente a la técnica y la influencia que la música, el tiempo y el paisaje ejercen en su manera de vinificar.
Si te interesa comprender por qué algunos vinos emocionan sin necesidad de imponerse, aquí encontrarás algunas respuestas.
1. ¿Qué vino te llevarías siempre a casa… que no sea el tuyo?
Me llevaría un vino que tenga lugar antes del discurso. Un Barolo clásico, un Rioja viejo o un Borgoña de aldea. Vinos que no gritan, que caminan despacio. Me gustan los vinos que parecen susurrar el suelo, no los que buscan aplauso. Porque en casa, el vino es compañía, no espectáculo.
2. ¿Qué zona o variedad te gustaría vinificar alguna vez, aunque solo fuera por curiosidad?
Me intriga profundamente la Garnacha de suelos graníticos extremos y también el Chenin Blanc en zonas frías con suelos vivos. Pero, si soy honesto, más que una variedad me obsesiona el lugar: terrazas altas, suelos pobres, piedra que obligue a la raíz a pensar. Lugares donde la planta tiene que esforzarse. Ahí nacen los vinos con alma.

3. ¿Qué mito del vino te gustaría desterrar de una vez?
Que el vino se hace en la bodega. El vino nace en el lugar; la bodega solo lo traduce. Otro mito que me gustaría desterrar es que más concentración, más madera o más precio signifiquen mayor grandeza. La grandeza en el vino es precisión, no peso.
4. ¿Qué os diferencia de las bodegas vecinas?
La obsesión por el origen. Trabajamos pensando primero en el suelo, después en la planta y recién al final en el vino. No buscamos imponer un estilo, sino interpretar. Cada parcela habla distinto, y nuestra tarea es no silenciarla con técnica innecesaria.
5. Si tu vino tuviera banda sonora, ¿qué sonaría?
Silencios largos, algo de música clásica con tensión contenida y jazz. Mucho jazz.
Jazz de madrugada, de copa servida sin apuro, donde la estructura existe pero parece improvisación. Un contrabajo marcando el pulso como la acidez natural, un saxo entrando suave como la primera nariz, una trompeta que aparece y se retira como la evolución en copa.
Porque el vino, como el jazz, tiene arquitectura, pero respira libertad. No se ejecuta: se interpreta.
6. ¿Sería capaz de elegir entre música y vino?
No. El vino es tiempo líquido y la música es tiempo emocional. Ambos conmueven sin pedir permiso. Elegir uno sería renunciar a una forma de sensibilidad.
7. ¿Qué hay en tu vino que crees que te define como enólogo/bodeguero?
La búsqueda constante de la identidad del lugar. Maceraciones largas cuando el viñedo lo permite, racimo entero cuando el equilibrio lo pide, respeto por la acidez natural y, sobre todo, paciencia. Creo en vinos que envejecen bien porque nacen equilibrados, no corregidos.
10 €
Promoción válida para un importe mínimo de compra de 99 €. Cupón válido durante cuatro semanas desde la fecha de emisión. No acumulable con otras promociones, a excepción de la promoción de transporte gratuito.

8. ¿Cómo afectan al ego las grandes puntuaciones?
Si uno no está atento, lo inflan peligrosamente. Las puntuaciones pueden ser una foto, pero nunca la película. El riesgo es empezar a hacer vino para el número y no para el lugar. Y cuando el vino deja de responder al lugar, pierde su verdad.
9. ¿Por qué la Malbec triunfó en Argentina y se fue arrinconando en Francia?
Porque Malbec en Argentina encontró luz, amplitud térmica y altura que le dieron una identidad propia. En Francia fue parte de un sistema histórico; aquí se volvió protagonista. El clima seco, la radiación y los suelos aluviales y calcáreos permitieron una expresión con fruta, estructura y frescura únicas. Argentina no solo la adoptó: la reinterpretó.
10. ¿Qué tiene la Cabernet Franc que no tenga la Sauvignon?
Transparencia. La Cabernet Franc traduce el lugar con una claridad extraordinaria. Tiene una tensión natural basada en la acidez, una fineza más floral y especiada, y una arquitectura que puede ir de lo etéreo a lo profundamente estructurado según el suelo. En Mendoza, cada lugar da un Franc distinto, y esa diversidad es su mayor riqueza.
11. ¿Es cierto que nunca bebe sus propios vinos?
Sí los bebo, pero con otra mirada. No los bebo como consumidor, los bebo como quien vuelve a un lugar que conoce profundamente. Los pruebo para entender su evolución, su coherencia en el tiempo, su verdad con los años.
Pero también busco permanentemente vinos de otros. Suelo llevar a casa botellas de otras bodegas, distintas regiones y distintos estilos. Intento beber vinos que me transporten a lugares que no conozco, que me saquen de mi propio paisaje. En esos vinos ajenos encuentro preguntas nuevas, aprendizaje y curiosidad.
Porque, en el fondo, beber vinos de otros lugares también es viajar sin moverse, y ese viaje mantiene viva la sensibilidad.







