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Nerello mascalese

Suelos de lava, basalto, terrazas, cepas plantadas en vaso, cráteres y explosiones a altitudes que alcanzan los 1000 metros: he aquí el escenario al que la nerello mascalese, la reina del Etna, no solo está habituada sino aquel en el que que encuentra su terruño ideal. Autóctona del volcán, aunque su origen no está del todo claro, la nerello mascalese se cuenta entre las mejores variedades del mundo por el hecho de ofrecer unos vinos netamente orientados a la elegancia y no a la opulencia o musculatura. Algunos la comparan con la pinot noir, si bien la nerello mascalese cuenta con un gran aliado: el volcán. Y, obviamente, un generoso viñedo de cepas de edad avanzada esparcidas por zonas, sobre todo a lo largo de la ladera septentrional del Etna, donde gozan de una exposición y una altitud como pocas tienen en el mundo. Naturalmente se presta a importantes crianzas ya sea en botas de gran tamaño o en barricas.

Las versiones monovarietales, muy frecuentes hoy en los vinos más aristocráticos de la denominación Etna Rosso, exhiben un precioso color rubí con tendencia al granate, con una capa media-baja, que debe a la modesta presencia de polifenoles. Sus aromas son delicados, las fragancias de frutos rojos y muestran un interesante fondo especiado; en su conjunto, en boca, se caracterizan por una acidez marcada, taninos elegantes —más marcados cuanto más joven es el vino, sobre todo en las zonas "extremas"— y una destacada mineralidad, derivada del terruño volcánico. Algunos clásicos de Etna Rosso se vinifican con una mezcla de mascalese y nerello cappuccio, uva que aporta accesibilidad y redondez. Da también buenos vinos rosados, los cuales, lejos de ser sencillos, sorprenden por su mineralidad y sapidez. Fuera del Etna, se considera autóctona también de la provincia de Messina, sobre todo en la DOC Faro, donde ofrece unos vinos con una personalidad austera más opulenta y articulada, y en las Islas Eolias, el otro terruño volcánico que da lugar a unos vinos de nerello mascales agradablemente minerales.