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Trebbiano toscano

¿No les inspira confianza el nombre de trebbiano? Verán cómo con estos vinos cambian de opinión. Es cierto: cuando se habla de la variedad trebbiano se piensa inmediatamente en blancos neutros, grandes producciones y viejas cepas emparradas. En otras palabras, una uva dedicada a la elaboración de vinos para venta a granel, sin capacidad para envejecer, buena para mezclar y poco más, como ocurre con la ugni blanc en Francia o la airén en España, tres uvas que se consideran parte de una misma familia y que, por ende, no deba sorprendernos que sean la variedad blanca más extendida en el mundo. Como tampoco que se destinen a destilación para la elaboración de brandy y raramente para la elaboración de vinos de calidad.

No obstante, porque toda afirmación hay que relativizarla, de trebbianos hay muchísimas por toda Italia y todas ellas distintas, compartiendo un mismo nombre por aquellos azares del destino. El nombre de trebbiano, en realidad, no es otra cosa que un nombre genérico, etimológicamente derivado de ager trebulanum y que hace referencia a las 'afueras de Trebula', una antigua ciudad samnita, de la Campania, donde los patricios romanos tenían también casas fuera de las murallas y de las cuales, según Plinio, procedían excelentes vinos. Hay que entender trebbiano, entonces, como la uva de la que, simplemente, se elaboraba un 'buen vino de la Campania', nada más que eso. Con el paso del tiempo, este nombre, de modo totalmente arbitrario, se ha ido asignando a muchas otras uvas, variedades productoras de buen vino, según la gente de cada lugar, tanto en la Campania como en otras regiones. Uvas blancas todas ellas pero no a todas se les pueden aplicar esos mismos atributos de falta de personalidad y carácter de que hablábamos al principio. Si aplicamos el símil de que el nombre fuera el hábito, nos encajaría aquí aquel dicho de que el hábito no hace al monje.

Conclusión: no debemos hablar de trebbiano en singular sino en plural, de las distintas variedades trebbiano. Son tantas y tan variadas que la sorpresa la tendremos después al descubrir que en realidad se elaboran a base de trebbianos muchos de los vinos que más apreciamos ya y que tenemos en el panteón del buen gusto. Las uvas con las que se elaboran los vinos de Lugana, uvas de turbiana, son precisamente uvas de trebbiano de Lugana, y producen los mejores blancos de la Lombardía. En la denominación del Soave, donde nacen los mejores blancos del Véneto, sobre suelos volcánicos, no se combinan otras uvas que las de la variedad trebbiano de Soave y garganega, la pareja ideal. Especiados y minerales, y con una capacidad de guarda excepcional, encontramos en Umbria la trebbiano spoletino. Y en los Abruzos, la trebbiano local ofrece ciertamente algunos de los mejores blancos de Italia, extraordinarios incluso en su tercera década de vida. ¿Nos olvidamos de alguno? Es muy probable. ¿Qué tienen en común? El nombre solamente. De hecho, un viaje por el mundo de los trebbianos es siempre extraordinario. Al fin y al cabo, es un viaje a descubrir unos vinos elaborados con unas variedades de las que ya estábamos enamorados.

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