Guía definitiva para disfrutar del vino en el restaurante

Pese a que tomar un buen vino en un restaurante debería ser una experiencia inolvidable, en ocasiones, se convierte en una verdadera pesadilla, ¿por qué?, porque alguna o varias de las claves que nos garantizarían un gran deleite no se están cumpliendo.

En primer lugar, es absolutamente esencial acertar con la elección del vino. Para ello es importante tener en cuenta el gusto de todos los comensales, así como los platos que han elegido. Esto no siempre resulta sencillo, por lo que puede ser una buena idea pedir una botella de vino blanco y una de tinto, o simplemente, una de espumoso, uno de los vinos más versátiles. Si pese a todo no nos decidimos, puede ayudarnos pedir consejo al sommelier y escuchar atentamente sus recomendaciones, o incluso, pedir vino a copas si no queremos beber demasiado o preferimos probar distintos vinos.

Las copas son otro factor absolutamente crucial. No debemos tomar vino en una copa cualquiera si no queremos que nuestro vino se convierta en un vino cualquiera. Cuanto más intenso el vino, mayor debería ser la copa; cuanto más delicado, más pequeña. Y, por supuesto, la categoría del vino y del restaurante deberían armonizar con la categoría del cristal; no debemos esperar la misma copa de un bar de carretera que de un restaurante de prestigio.

Cuando el camarero o sommelier les enseñé la botella, asegúrense de que la añada de la etiqueta sea la que ustedes han pedido. Acto seguido, llega un momento temido por muchos, cuando el sommelier nos pregunta si queremos probar el vino; ¡por supuesto que sí! No sientan miedo ni vergüenza, simplemente se trata de asegurarse de que el vino está en buen estado antes de llenar las copas. Si existiera algún olor extraño en el vino (humedad, vinagre …) no duden en comunicárselo a la persona que lo sirvió; un buen profesional les cambiará la botella de inmediato si detecta algún defecto. Huelan el corcho y asegúrense que huele sólo a vino o al propio corcho, cualquier otro olor puede ser indicativo de algún defecto; si notan un desagradable olor a huevos podridos, pidan que les decanten el vino, puede que simplemente esté reducido por el tiempo que lleva encerrado en la botella. Una vez servido en la copa, háganla girar con agilidad y huelan el vino, si los aromas les parecen limpios, simplemente comuníquenselo al sommelier para que les sirva el vino a todos los comensales.

Crucial también cuidar la temperatura del vino. Es muy recomendable pedir incluso una cubitera para el vino tinto. Recuerde que los blancos funcionan bien entre los 5 y los 8 grados, mientras que la mayoría de tintos debería servirse entre los 14 y los 16, raramente a mayor temperatura. Asegúrense de tener siempre una cantidad de vino prudente en la copa, si el servicio es excesivo, el vino se calentará y esto impedirá que lo disfruten en plenitud.

Permítannos un último consejo: pidan una pequeña copa de vino dulce para maridar con los postres. Poca gente tiene este hábito y puede sorprender gratamente incluso a los más aficionados al vino, poniendo un broche de oro a la velada.