Oporto, la primera DOC del mundo

A principios del siglo XVIII existía ya la distinción entre los vinos de Oporto y los del resto de Portugal. Un gran número de comerciantes ingleses operaba desde su región y, para proteger el vino durante su viaje por mar, se decidió añadirle brandy; la mezcla entusiasmó a los ingleses, que pronto fundaron empresas en Oporto para garantizarse el suministro e incluso empezaron a comprar uvas y a elaborar los vinos por su propia cuenta.

La relación comercial entre Inglaterra y Portugal era muy fructífera, pero la calidad de los vinos que llegaba a Gran Bretaña no era siempre la deseada. Tuvo que ser el Marqués de Pombal quien fundara en 1756 la Compañía General de Agricultura de Vinos del Alto Duero, delimitando la zona de producción del Oporto y regulando su producción, así como garantizando un precio mínimo para los viticultores que pusiera freno a los abusos ingleses. Muchas de las empresas que se fundaron por aquel entonces siguen funcionando hoy en día, tal y como evidencian los nombres británicos que adornan muchas de las botellas de Oporto.

En la actualidad, unas 45000 ha de viñas escarpadas cubren las pizarrosas laderas del duro y árido valle del Duero. Allí, al noreste de Portugal, los inviernos son fríos y los veranos extremadamente cálidos, sin apenas lluvias. Durante muchos años únicamente se pudo acceder a los viñedos en mula y muchas de las viñas más antiguas, clasificadas hoy como Patrimonio Mundial, están plantadas en estrechas terrazas soportadas por muros de piedra seca construidos a mano.

Las distintas propiedades se clasifican según su calidad por un estricto sistema de puntos que divide los viñedos desde los de clase A, hasta los de clase F. Orientación, altitud, rendimiento, inclinación, composición del suelo o edad de las viñas son algunos de los factores más relevantes que definen la categoría de cada quinta o viñedo. Los mejores terrenos pueden destinar la totalidad de sus uvas a la producción de Oporto, mientras que los que ocupan la base de la escala tan sólo pueden destinar un 20% de sus uvas a tal menester. Las distintas clasificaciones de parcelas tienen también distintos grados de precio, demostrando una vez más que Oporto sigue siendo la DO más reglamentada del mundo, prohibiendo, por ejemplo, vender más de un tercio del vino anualmente, para asegurar así que el vino tenga un añejamiento mínimo de tres años.

En la elaboración del Oporto se han llegado a utilizar hasta 80 uvas distintas, todas ellas poco productivas, tanto blancas como tintas, aunque unas 15 son las más habituales; Touriga Nacional, Tinta Cão, Tinta Roriz, Tinta Amarela, Tinta Barroca, Touriga Francesa y Mourisco son las uvas recomendadas. Tradicionalmente la uva se pisaba con los pies en los lagares de granito, aunque en la actualidad las máquinas hacen el trabajo en la mayoría de bodegas, buscando extraer el máximo de color y taninos en el mínimo espacio de tiempo. El mosto casi no fermenta y se apaga con alcohol vínico de 77º después de aproximadamente media fermentación, ofreciendo una graduación alcohólica final que ronda los 20º.

En la primavera siguiente a la cosecha, más de 25000 viticultores llevan sus uvas o sus vinos a las bodegas o cooperativas con licencia para elaborar Oporto. Tradicionalmente los vinos se llevaban a través del río hasta las lonjas de Vila Nova de Gaia, donde aún hoy se clasifican antes de empezar su crianza, después de ser catados por los expertos del Instituto de Vinos de Oporto . Algunos viticultores realizan la crianza de sus vinos en su propiedad particular, pero la humedad de las naves de crianza de Vila Nova sigue considerándose perfecta para el añejamiento de los vinos.

Vinos de Oporto: los estilos

El estilo de vinos elaborados bajo el nombre Oporto es muy amplio y complejo, pero podría resumirse del modo siguiente:

Blancos: raros, siempre algo dulces aunque menos que los tintos, existen tanto en versión joven como en versiones más envejecidas de color dorado. De aromas a frutos secos y cítricos, resultan ideales como aperitivos si se sirven a baja temperatura.

Niepoort White

Niepoort White

Ruby: el más dulce y afrutado, el estilo perfecto para iniciarse en los vinos de Oporto. De color violáceo, rico y con recuerdos especiados y de frutos rojos, es el resultado de la mezcla de varias cosechas y de 2 o 3 años de añejamiento en grandes fudres de roble antes de su embotellado. Debido al limitado contacto con la madera y a la escasa oxidación, conservan buena parte de sus aromas primarios. Los de mayor calidad se llaman Ruby Reserva y envejecen entre tres y cinco años.

Noval Fine Ruby Port

Noval Fine Ruby Port

LBV o Late Bottled Vintage (embotellado tardío): son vinos de mayor concentración que los Ruby Reserva, fruto de una sola cosecha y embotellados después de cuatro o seis años en madera. La mayoría se filtran ligeramente y se venden listos para el consumo.

Dow's Late Bottled Vintage Port

Dow’s Late Bottled Vintage Port

Vintage: el rey de los Oportos, fruto de las mejores uvas. Procede de una sola cosecha y se envejece en madera unos dos años, siempre contando dos inviernos y un verano después de la cosecha, tras los cuales se evalúa su calidad. Si supera la prueba, se embotella sin filtrar y sigue envejeciendo en botella durante más de 20 años. Con la edad, su fuerza inicial se torna elegancia y las notas afrutadas evolucionan hacia matices florales. Sólo se elaboran en las mejores añadas y los que proceden de una sola quinta se llaman Singles de Quinta. Deben decantarse antes de servir para separar los posos.

Noval Vintage Port Silval

Noval Vintage Port Silval

Crusted: se embotella sin filtrar, de ahí su nombre; los posos precipitan formando una costra en el fondo de la botella. Suelen ser intensos y concentrados como los Vintage aunque con un precio más contenido. Similares en estilo a un LBV y mezcla de distintas cosechas, deben decantarse y consumirse sin demasiada dilación.

Tawny: normalmente envejecen entre 5 y 40 años (los dos o tres primeros en grandes fudres y después en barricas más pequeñas que aceleran su oxidación); son sedosos y complejos, de color amarronado pálido, pues han perdido ya los tonos ruby. Su sabor recuerda al pastel de frutas y a los frutos secos y tienen menos cuerpo debido a su añejamiento en las tradicionales pipas (barricas de 550 litros).

Ramos Pinto Porto Tawny

Ramos Pinto Porto Tawny

Colheita: suaves y sedosos, su tiempo mínimo de crianza es de siete años, aunque algunos envejecen hasta 30 años en madera tornándose complejos y generosos. Son vinos Tawny de una sola añada calificada como excelente por el Instituto de Vinos de Oporto; sus etiquetas llevan las dos fechas: la de vendimia y la de embotellado, pues su vida es relativamente corta.

Niepoort Colheita

Niepoort Colheita

Existen todavía algunos estilos más, de entre los que cabría destacar los preciados Aged Tawny, cuyo envejecimiento en roble oscila entre los diez y los cuarenta años y los denominados Garrafeira, vinos suaves y escasos que pasan un mínimo de ocho años en vidrio y siete en madera y que recuerdan en estilo a los vinos de Madeira.

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  1. Servibar 17/11/2017

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