Ginebra, el origen modesto de la bebida de moda

La ginebra, hoy día bebida muy preciada y glamurosa que se obtiene a partir de la destilación del alcohol de los cereales, tiene unos orígenes modestos que no todo el mundo conoce. Holanda tuvo el honor de ser su país inventor en el siglo XVII, aunque en sus inicios no fue considerada una bebida recreativa, sino un remedio medicinal que se vendía en farmacias.

Botellas GinebraSe cree que ya los monjes italianos, en un intento por encontrar un remedio contra la peste bubónica, inventaron una bebida destilada de cereales que aromatizaron con enebro, pero cuyos efectos medicinales fueron nulos. Sin embargo, el considerado como inventor de la ginebra fue Franciscus Sylvius, un físico holandés del siglo XVII quien, en busca de un tratamiento contra las piedras de riñón, decidió destilar enebro.

Las tropas británicas destinadas en los Países Bajos durante la Guerra de los 30 Años, conocieron la ginebra en el campo de batalla. Observaron que los soldados holandeses tomaban una bebida justo antes de entrar en combate que parecía dotarlos de un vigor especial y se decidieron a probarla. Les gustó tanto que la llevaron con ellos de vuelta a casa, ya como bebida que se consumía por placer. En poco más de un siglo su consumo se extendería por casi toda Europa, superando en ocasiones al de la cerveza.

Guillermo III de Orange, rey holandés que subió al trono de Inglaterra en 1968, prohibió el consumo de cualquier destilado que no fuera británico y, muy especialmente, el proveniente de países católicos como Francia. La destilación doméstica se extendió como la espuma y hacia el año 1750, una quinta parte de las casas de Londres vendía “gin” (ginebra), sobre todo entre la clase obrera. El consumo se disparó hasta llegar a más de 65 litros por persona adulta y año; el descontrol fue tal, que el gobierno decidió, en 1736, prohibir la elaboración de ginebra, lo que, lejos de frenar la producción, desembocó en multitud de pequeñas destilerías de muy poca calidad. En 1742 se levantó la prohibición y se empezó a regular su producción; el destilado fue entonces gravado con considerables impuestos que dispararon su precio y captaron la atención de las clases más altas. Pronto, las familias adineradas serían las únicas capaces de producir ginebra y su consumo se asentaría entre la nobleza. El aguardiente creció también en calidad y se consolidó en estilo, dando lugar al “London Dry”, la clásica ginebra seca británica, ya muy distinta a la Genever, la original y dulce ginebra holandesa elaborada con cereales malteados.

A nivel industrial, la producción de ginebra se inició en Holanda de la mano de Lucas Bols en 1664; en 1775, nacería Citadelle en Francia. Con la introducción del alambique vertical en el siglo XX, se empezaron a producir ginebras más neutras como las de la casa inglesa Beefeater, considerada la primera London Dry comercializada a gran escala. Desde entonces, el consumo y la producción de ginebra no ha parado de crecer alrededor del globo y los botánicos empleados en su destilación parecen infinitos, dando lugar a multitud de estilos, desde las aromáticas y delicadas G’vine o Hendrick’s hasta las neutras y de carácter noble como Martin Miller’s o Tanqueray no. Ten.

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2 Comments

  1. Jose 05/12/2020
  2. David Gr 28/10/2020

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