La garnacha blanca

Existen uvas que parecen tenerlo todo para triunfar pero que, por algún extraño motivo, permanecen ocultas en un discreto segundo plano; tal es el caso de la garnacha blanca. Probablemente una mutación de la garnacha tinta, la garnacha blanca produce vino de buena graduación e intensidad aromática media en la que se combinan la fruta blanca y de hueso con recuerdos de hinojo y eneldo. Quizás fuera una interpretación errónea de sus aptitudes lo que la llevó al ostracismo, elaboraciones descuidadas que no permitían verla en todo su esplendor y sacaban lo peor de ella: grados elevados, acideces planas y aromáticas insulsas.

En la actualidad, el mayor número de hectáreas de garnacha blanca se encuentra en el nordeste de España, su tierra de origen y el lugar donde se siente más cómoda. Amante de climas cálidos y más bien secos, gusta también del viñedo del sureste de Francia (Languedoc, Rhône y Provenza) o de Rioja, donde suele emplearse como parte de un cupaje con otras variedades autóctonas como la viura o la malvasía; tal es el caso del fascinante Qué Bonito Cacareaba, una de las obras de arte de Bodegas Contador. En Francia también nos ofrece vinos memorables en combinación con uvas como la roussane, la marsanne o la garnacha gris, discreta compañera de la garnacha blanca en el siempre contundente Clos des Fées Grenache Blanc Vieilles Vignes.

Sin embargo, son las denominaciones catalanas las que han apostado con más fuerza por el varietal; denominaciones como Montsant, Priorat o Empordà (donde se conoce como lladoner blanc) han ayudado a posicionar la uva entre las más relevantes del mediterráneo. Atrévanse con el corte clásico de garnacha blanca y macabeo y descubran un elegante vino del Montsant como Rita 2016, o apuesten por un monovarietal de la DOQ Priorat que les sorprenderá por su profundidad como Les Brugueres Blanc 2016. Algo más al norte, en la DO Empordà, les aguarda la sensualidad del roble y las lías en combinación con la garnacha blanca: Blanc dels Aspres Criança 2015, un verdadero referente en la región.

Vecina de las denominaciones Montsant y Priorat es la DO Terra Alta, la mayor productora mundial de garnacha blanca y de algunos de los mejores vinos monovarietales de dicha variedad. Tanto es así, que la denominación ha creado el distintivo “100×100 garnatxa blanca” para destacar los mejores vinos elaborados únicamente con esta uva, entre los que ocupan puesto de relevancia lo llamados “brisats”, vinos blancos elaborados con las pieles de la uva, como si de tintos se tratase (no deben perderse el Abrisa’t Bàrbara Forés 2015). Existen también otros vinos que muestran todo el potencial primario de la uva, todo el volumen y el aroma del que es capaz en buenas manos como el Vernatxa Blanc 2016 o grandes blancos con crianza que ensamblan a la perfección uva y roble multiplicando las virtudes de ambos, como el ya histórico Edetària Selecció Blanc 2015.

Como ya habrán concluido llegados a este punto, la garnacha blanca permite elaborar vinos blancos jóvenes de aromas afrutados y cremosos blancos con madera, pero también fascinantes vinos dulces como el Josefina Piñol Dolç Garnatxa Blanca 2013. Sea como fuere, se trata siempre de vinos jugosos, expresivos, minerales y de fuerte carácter que transportan la tipicidad del terruño a nuestras copas.

Garnacha blanca, nuestras recomendaciones:

Qué Bonito Cacareaba

Qué Bonito Cacareaba

Clos des Fées Grenache Blanc Vieilles Vignes

Clos des Fées Grenache Blanc Vieilles Vignes

Vinyes Domènech Rita

Vinyes Domènech Rita

Les Brugueres Blanc

Les Brugueres Blanc

Blanc dels Aspres Criança

Blanc dels Aspres Criança

Vernatxa Blanc

Vernatxa Blanc

Abrisa't Bàrbara Forés

Abrisa’t Bàrbara Forés

Edetària Selecció Blanc

Edetària Selecció Blanc

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