Entrevistamos a María del Mar Raventós, presidenta del Grupo Codorníu

A pocos días del anuncio de su próxima jubilación, hablamos con María del Mar Raventós, presidenta del Grupo Codorníu Raventós durante los últimos 20 años y considerada una de las mujeres más influyentes de España y de la enología de este país. Raventós tiene actualmente 65 años y lleva más de cuarenta trabajando en la compañía, donde pasó por diferentes departamentos hasta que en 1998 fue elegida presidenta de la empresa familiar más antigua de España.


Codorniu Mar Raventos

¿Cómo resumiría estos 20 años al frente del Grupo Codorníu, el grupo empresarial familiar más antiguo de España?

Han sido 20 años apasionantes, dos décadas llenas de retos en las que mi objetivo ha sido siempre buscar la excelencia y seguir con los altos estándares de calidad que nos caracterizan. Detrás de un grupo como Codorníu hay mucho trabajo, jornadas intensas, pero si echo la vista atrás puedo decir que estos 20 años han pasado muy rápido y eso pasa cuando uno está feliz con lo que hace y cuando se rodea, como no, de un equipo fantástico, que hace que todo el esfuerzo valga la pena.

18 generaciones al frente del negocio familiar son muchas, ¿cree que vendrán muchas más?

Nací en una familia en la que la pasión por la tierra, el vino y el cava se llevan en la sangre. Todas las generaciones que han estado al frente del negocio familiar han sido emprendedoras e innovadoras y las futuras generaciones creo que llevan estas mismas cualidades en su ADN. Nuestros viñedos, nuestras bodegas, nuestra pasión por esta casa y este oficio es el mejor legado que podría desear para mis hijos. No puedo adivinar si habrá muchas generaciones o no al frente del negocio familiar, pero desde luego me gustaría que así fuera.

La revista Forbes la consideró recientemente como una de las mujeres más influyentes de España, ¿qué opinión le merece dicho reconocimiento?

Es toda una responsabilidad. Aparecer en Forbes no es peccata minuta y creo que es el fruto de años de trabajo, sacrificio y esfuerzo. El concepto de influencia es muy subjetivo pero creo que para la revista ha primado el estar al frente de una gran compañía que pertenece a un sector tan importante como es la enología en España.

¿Qué tiene la mujer empresaria que no tenga el hombre?

Creo que es importante tener perseverancia, pasión y vocación por el trabajo, independientemente de ser mujer u hombre.

Lo más importante es valorar la cualificación de la persona, su voluntad, aptitudes, actitudes y valores. El éxito empresarial va de la mano de la actitud que uno mismo tenga, tanto si se es hombre o mujer. Aunque creo que, por desgracia, las mujeres aún están infrarrepresentadas en los puestos de mando de las empresas y tenemos que superar más baches.

— ¿Qué importancia tienen para el grupo Codorníu: Bodegas Bilbaínas, Legaris, Scala Dei, Abadía de Poblet y Raimat?

Son bodegas estratégicas para el grupo, igual que lo es Codorníu, por al menos tres motivos. En primer lugar por la historia y la tradición que representan cada una de ellas por sí misma. En segundo lugar, porque en ellas hemos desarrollado proyectos de alto valor añadido, de gamas de prestigio, que son no sólo el presente del grupo, sino el futuro. Y por supuesto, nos sitúan en territorios estratégicos de prestigio internacional, tanto de elaboración como de consumo.

¿Ribera o Rioja?

No podría y no me parece justo elegir. Tenemos la gran fortuna de contar con terroirs maravillosos como estos en nuestro país, y en el caso de Codorníu, de tener bodegas en ambos, siendo los dos una clara referencia de calidad a nivel mundial.

¿Cómo valora los vinos que elaboran en América?

Son maravillosos, los vinos del nuevo mundo cuentan con matices totalmente distintos a los que en España estamos acostumbrados, podríamos decir que son más desacomplejados, por lo general suelen ser más expresivos, con más cuerpo, y algo más afrutados que los productos tradicionales europeos. Los vinos de Artesa en California, en los que prima el chardonnay y pinot noir, llevan el sello inconfundible de Carneros, caracterizado por un clima ligeramente más frío, lo que otorga a sus vinos el justo equilibrio entre acidez y fruta, con buena complejidad de aromas y sabores. Por otro lado, los vinos de la bodega Séptima, en Argentina, situada a los pies de la Cordillera de Los Andes, se han consolidado como un referente de la zona, con más de 150 hectáreas plantadas de la variedad reina de la zona, la malbec, y complementadas con cabernet sauvignon, tannat, syrah, tempranillo, chardonnay, gewürztraminer y sauvignon blanc, sus viñedos de 10 años se traducen en una amplia gama de vinos de excelente calidad y fiel reflejo de su terroir.

¿Tienen previsto tender sus redes sobre viñedos de algún otro país?

Somos una de las bodegas de Europa con mayor extensión de viñedos propios. Nuestra prioridad en los últimos años ha sido ordenar este patrimonio, clasificarlo y apostar por la calidad más que por el volumen. Esto no quiere decir que no puedan surgir oportunidades, pero las prioridades las tenemos claras.

¿Con cuál de sus viñedos tiene mayor química?

Química en su sentido más puro poca (risas), preferimos intervenir lo mínimo, intentamos devolverle a la naturaleza lo que ella nos da, sin aditivos. Y en el sentido figurado, me costaría elegir sólo uno, tenemos la suerte de tener nuestros viñedos en propiedad, a día de hoy pocas bodegas pueden afirmarlo. Cada uno de nuestros viñedos tienen sus particularidades y sus fines, aunque es cierto que en cada bodega tenemos pequeños tesoros, de ellos emanan los grandes vinos de la casa, por ejemplo los tres parajes calificados de Codorníu: La Pleta, La Fideura, y El Tros Nou; Viña Zaco Alto de la Caseta en Rioja; Masdeu o Sant Antoni en Priorat; la Font Voltada en Conca de Barberà, entre otros.

¿Quién sabe más de vinos en su familia?

El saber enológico nos viene de herencia, lo aprendemos en la escuela de casa, no hay más sabios que otros, aunque quizás el grado diferencial radique en la dedicación que le pone cada uno… Por horas destinadas al oficio, sin duda, la palma me la llevo yo.

¿Qué es para usted el vino?

Para mí el vino es mi vida, es parte de mi ADN y el de mi familia. Nos ha marcado desde hace generaciones y yo sin ir más lejos he crecido entre viñedos y bodegas. Creo que en nuestro caso el árbol genealógico ha pasado a ser la vid genealógica.

Para mí el vino es mi vida, es parte de mi ADN y el de mi familia… Creo que en nuestro caso el árbol genealógico ha pasado a ser la vid genealógica.

 

¿Merece el Cava mirar sin complejos a los ojos del Champagne?

Sin ninguna duda, de hecho creo que desde hace ya unos cuantos años el Cava puede mirar a los ojos del Champagne sin ruborizarse y puede hablarle de tú a tú. Además cada vez son más las personas que valoran y aprecian los matices del Cava sin necesidad alguna de compararlo con el Champagne. Nuestra apuesta por la calidad, como por ejemplo con la gama Ars Collecta, es un claro ejemplo.

¿Cuánto orgullo le genera el hecho de tener tres de sus fincas reconocidas como Parajes Calificados para la elaboración de Cava?

Más que orgullo, que por supuesto, me parece una cuestión de justicia para aquellos elaboradores que apostamos por la calidad, aunque eso implique más esfuerzo, más inversión y más riesgo. Estamos hablando de fincas que ofrecen un producto que, de cara al consumidor, debe distinguirse de la gran mayoría. Forma parte del proceso de ‘educar’ al consumidor para que sepa apreciar las distintas calidades de un producto y el esfuerzo que hay tras él.

¿Cómo imagina el futuro del Cava?

No podemos saber lo que pasará a largo plazo pero así en el horizonte veo un futuro lleno de éxito y buenos momentos, eso sí, acompañado de trabajo y esfuerzo. El cava vive un buen presente y a la vez una transformación hacia modelos más sostenibles y basados en la calidad y creo que eso, si sabemos aprovecharlo, se puede traducir en el futuro y puede borrar sin problemas los nubarrones que a veces aparecen.

Si tuviera que quedarse con una sola uva de la trilogía clásica del cava, ¿cuál sería?

Me cuesta elegir entre varias opciones maravillosas y tan distintas, no podría elegir una y desprestigiar por ello a las otras, cada variedad nos ha dado vinos y cavas únicos.

¿Qué significa “Anna” para la historia de Codorníu?

Anna Codorníu fue una mujer única en su época, capaz de luchar por la promesa que en su día le hiciera a su familia. Su coraje convirtió su persona en una marca emblemática, Anna de Codorníu, un nombre actualmente reconocido alrededor del mundo y que hoy es uno de nuestros buques insignia. Para mi hablar de Anna es hablar de empoderamiento, de hacer historia, de tenacidad, de esfuerzo, y de futuro. Para mi Anna es sinónimo de orgullo.

 ¿En qué ha cambiado el Cava desde aquella primera botella que su bisabuelo descorcho allá por 1872?

En aquel momento el cava era un gran desconocido en nuestro país. Hoy, más de un siglo después, seguimos trabajando con la misma ilusión y pasión que mi bisabuelo. Sí es verdad que se ha hecho un gran trabajo de reconocimiento y que cada vez más el cava ha dejado de ser exclusivamente la bebida de las celebraciones y fiestas y ha pasado a tener entidad propia dentro de cualquier mesa.

Recomiéndenos un vino que no proceda de ninguna de sus bodegas.

No sería capaz.

Un consejo para los que no beben Cava.

Que una día, tranquilos, se regalen un minuto para ellos mismos y se animen a descorchar una botella por ejemplo, de Jaume Codorníu, saborear una copa, apreciar sus matices y luego la compartan con aquellos a quienes más quiere, comprobarán que es maravilloso.