Toro

La DO Toro es una zona vitivinícola marcada fuertemente por el río Duero y otros cauces que con el tiempo han dibujado su actual orografía. Dividida entre las provincias de Zamora y Valladolid, en el extremo occidental de Castilla y León, sus viñedos se sitúan de media sobre los 700 metros de altitud.

Sus suelos son pobres y sueltos, lo que permitió que buena parte de la DO escapara de la filoxera, pero al tiempo obliga a las raíces a trabajar en profundidad para encontrar agua y nutrientes. La aridez es extrema, llueve poco y los suelos retienen muy poca agua, la insolación es notoria y los contrastes térmicos muy acentuados, como corresponde a un clima continental extremo. Además, los cantos rodados de origen aluvial, que se distribuyen irregularmente por toda la DO aportando un extra de temperatura a las plantas, ayudan a que las uvas acumulen color y azúcar, factores que durante décadas llevaron a tildar a los vinos de la región de rudos y alcohólicos.

No obstante, las nuevas técnicas implementadas tanto en el campo como en bodega, han permitido obtener vinos muy equilibrados de las viejas cepas en vaso que cubren los suelos de la denominación. Son muchos los pequeños viticultores que aún trabajan el viñedo de manera manual y miman los racimos como si de auténticas joyas se tratase. La edad de las cepas y las características del terruño limitan los rendimientos, pero permiten que la uva tempranillo, que adopta aquí el nombre de tinta de Toro, produzca vinos de intensidad y amplitud sin parangón.

Pese a que la garnacha tinta, la malvasía y la verdejo están autorizadas, el porcentaje de vinos que con ellas se elabora es minoritario. El gran vino de la DO es tinto, esencia de unos granos de uva pequeños y de piel gruesa que regalan color y taninos abundantes que los más sabios bodegueros convierten en vinos excelsos. La barrica resulta útil para domar el ímpetu natural de los vinos cuando se buscan complejidad y capacidad de guarda y la maceración carbónica cuando se pretende obtener vinos accesibles y afrutados de consumo temprano. En uno u otro estilo, los vinos de Toro han dejado de ser el patito feo de Castilla y León para convertirse en unos de los mejores de toda España, combinando a la perfección intensidad y elegancia.

Vinos de Toro: nuestra selección

Prima

Un vino moderno, generoso en fruta, de la mano de un maestro, Mariano García. Prima es como un néctar de cerezas y frutas rojas y negras. Vivo y denso en color, y fresco en nariz, tiene un carácter vibrante, un toque de mediterraneidad, que seguramente debe al pequeño porcentaje de garnacha.

Prima Maurodos

Prima

Numanthia

El vino de referencia de la Bodega Numanthia es uno de los tintos más intensos de toda España, pero también uno de los más elegantes. Un tinto de soberbia redondez que se ha convertido en todo un icono entre los vinos zamoranos y españoles.

Numanthia

Muruve Crianza

Tinta de Toro con una crianza de 8 a 12 meses en barricas de roble americano y con 6 meses más de reposo en botella. Un buen representante de los vinos de Toro, complejo y elegante en nariz, sabroso y equilibrado en boca.

Muruve Crianza

Muruve Crianza

Victorino

Un vino ya icónico de Toro. Aromas de fruta negra, madura y concentrada. Boca ancha y profunda, rugosa y jugosa a la par, con taninos de grano fino recubiertos de mermeladas y regaliz. De sensaciones terrosas, intensa frutosidad y recuerdos balsámicos.

Victorino

Victorino

Liberalia Tres

Las uvas de cepas viejas reciben un breve paso por barrica que redondea el ímpetu de la uva para ofrecernos una boca de fruta jugosa con fondo de aromas tostados. Pocos vinos conjugan mejor la potencia y elegancia de la tinta de Toro.

Liberalia Tres

Liberalia Tres

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