Entrevistamos a José y Javier Moro (Bodegas Emilio Moro)

Hablamos con José y Javier Moro, actuales propietarios de Bodegas Emilio Moro y tercera generación del negocio familiar, con motivo de la presentación de La Felisa 2016, el primer vino ecológico que la bodega ha elaborado en homenaje a su madre. Aprovechamos para charlar con ellos sobre el nuevo vino y los proyectos más inmediatos de esta familia castellanoleonesa dedicada al vino desde hace más de medio siglo.

Bodegas Emilio Moro

 

— La Felisa es un homenaje a Felisa Espinosa, madre de José y Javier; ¿cuál es su papel en la bodega?

— Nuestra madre ha sabido mantener a la familia unida incluso en las situaciones más precarias y fue ella quien nos enseñó la importancia del ir a trasegar, podar y vendimiar al campo junto a nuestro padre, como él lo hacía con el suyo.

— ¿Qué opina ella del vino?

— Le gusta y le hace mucha ilusión que sus hijos hayan querido homenajearla a través de un vino tan especial como el primer ecológico de la bodega.

— ¿Qué les ha llevado a elaborar un vino ecológico?

— La Felisa es un vino de plena tendencia, un monovarietal de tinta fina elaborado a partir de uvas ecológicas que mantiene todas las propiedades beneficiosas del vino tinto, como son los taninos, antocianos y antioxidantes, pero que responde a una creciente demanda por parte del consumidor actual, y muy especialmente del público internacional, de productos ecológicos, saludables y lo más naturales posibles. 

La Felisa es el resultado de una viticultura sostenible que respeta el medio ambiente y de un proceso de I+D+I iniciado hace tres años, mediante el cual se ha conseguido inhibir el crecimiento de la microbiología indeseable empleando herramientas 100% naturales extraídas de sus propios viñedos.

— ¿Por qué sin sulfitos?

— En cuanto al sulfuroso no lo hemos eliminado de La Felisa porque creamos que es perjudicial, las razones por las que no usamos sulfitos son dos, la primera viene derivada de la razón de ser de La Felisa, es un vino homenaje en el que se ha querido hacer un guiño a esos vinos de antes, más primarios y rústicos, fruto de la sabiduría que se trasmitía boca a boca de generación en generación, vino a veces donde el sulfuroso no existía o estaba en bajas concentraciones, esto aportaba un perfil característico, una personalidad diferente que es la que hemos querido recuperar.

La otra razón de no usar sulfuroso es porque hay un sector de la población que presenta intolerancia o alergia a los sulfitos (igual que la pueden tener al huevo, al marisco o al pescado) y creemos que esa gente también tiene derecho a probar un vino de Emilio Moro.

La Felisa es un guiño a esos vinos de antes, más primarios y rústicos, fruto de la sabiduría que se transmitía boca a boca y de generación en generación.

 

— ¿Cómo consiguen evitar infecciones microbianas sin usar sulfitos?

— Hay varias etapas que son claves, entre ellas quizás las fundamentales son la fermentación alcohólica y la crianza en barrica. La clave es utilizar las herramientas que nos da la propia uva, por ejemplo, durante la fermentación alcohólica favorecemos el crecimiento de los micro organismos beneficiosos para que una vez estos estén implantados sirvan de barrera natural a las posibles contaminaciones. Durante la crianza la gestión del oxígeno es fundamental, la higiene y el control analítico exhaustivo son otros dos complementos de gran importancia.

— ¿Qué diferencias se aprecian a nivel organoléptico entre La Felisa y los vinos de elaboración más convencional de Emilio Moro?

— La Felisa, por sus peculiaridades en la elaboración, presenta características diferenciadoras. En un primer contacto destacan sobre todo sus aromas muy primarios, casi crudos (en la bodega a veces lo comparamos con el sushi en términos gastronómicos) que nos trasladan directamente a la época de vendimias, en la boca es muy expresivo, con un tanino muy vivo pero dulce, es un vino que hay que saber entender y permite apreciar todas esas sensaciones inspiradas en los vinos de antaño, aquellos con los que creció la familia Moro.

— ¿Han usado el raspón en su vinificación?

— No, el raspón se retiró al inicio de la fermentación alcohólica.

— ¿Y madera en su crianza?

— Ha estado en barricas usadas de 500l durante 12 meses, es una madera que respeta mucho el perfil varietal y donde la gestión del oxígeno es óptima.

— ¿Por qué los vinos sin crianza son minoritarios en la Ribera del Duero?

— Creemos que es debido a que nuestra variedad reina, el tinto fino, tiene una gran capacidad de envejecimiento y es capaz de desarrollar todo su potencial cuando ha estado durante algún tiempo criado en madera y la mayoría de los productores de la zona quieren aprovechar ese potencial.

— ¿Han pensado en emplear otros materiales de vinificación como el barro por ejemplo?

— La verdad es que sí, hemos hecho ensayos con ánforas de barro cocido entre otras muchas cosas. El resultado final de nuestros vinos se basa en la certeza de que lo que hacemos es lo mejor para nuestros vinos y para tener esa certeza nuestra obligación es probar todas las opciones posibles.

— ¿Piensan repetir la experiencia de trabajar sin sulfuroso?

— Nuestro objetivo es seguir trabajando la línea ecológica y lanzar al mercado nuevas añadas de La Felisa.

— ¿Cómo imaginan el futuro de su bodega? ¿Hacia dónde irán los vinos de Emilio Moro?

— Trabajamos día a día persiguiendo la excelencia y sin perder de vista que nuestra profesión es nuestra pasión. El futuro más inmediato de Emilio Moro es el lanzamiento del primer vino elaborado en el Bierzo. Se trata de un blanco elaborado con uvas de la variedad godello cosechadas en nuestros actuales viñedos localizados en el municipio de Ponferrada.

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